Se declara admirador de Mao Tse Tung y le adjudica la frase de Karl Marx ¨la religión es el opio de los pueblos¨ como preámbulo para decir que la prensa es el opio de los pueblos.
Si las recomendaciones u observaciones que haga la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, sobre las denuncias de intolerancia y abuso de poder del gobierno de la revolución, no le satisfacen al Líder, se viene la andanada, al menos ya adelantó que está al servicio de los pelucones.